martes, 10 de febrero de 2015

AZUL Y NEGRO

Recuerdo el año en que vino y no quise verlo. Y cuando anunció su partida, entré en pánico y quise verlo.

Desde siempre he sido caprichosa e indecisa, lo sé.

Se me vienen imágenes de cuando estaba en jardín de infantes... Como flashes, haciendo algún berrinche, enculada y por dentro muriéndome de ganas.
Recuerdo mi frustración cuando el momento pasaba y yo me quedaba sin poder hacer lo que fuera.
Lo recuerdo con mucha tristeza.
Me siguió pasando de grande, con la vergüenza. He querido hacer el ridículo más veces de lo que me lo he permitido.
He querido cagarme en la opinión del resto, pero no pude cagarme en la opinión de mi juez interior.

La cosa es que el vino de nuevo. Sin avisar, obvio. Para qué.

TI RA TE  UN PA SO


martes, 27 de enero de 2015

Quien dijo que era fácil?

Ah, sí, yo...

Yo que pensaba que el amor era otra cosa.
Esa, la de los dieci...

Y ahora, después de casi seis años, me llega el amor..
Me ama, lo amo.. Pero estamos grandes.
Cada uno tiene sus mañas, y yo también descreía de esto.. que ahora vivo en carne propia.

Los tiempos, los recaudos, las distancias, los silencios..

en ten der se.. ay dios.

He llegado a pensar que era mejor cuando estaba sola.
He llegado a pensar que en aquel entonces reía más.

No, no es cierto. Estoy enojada. Esta enojado.
Pero amarlo me hace sonreír. Me hace feliz.

Mejor juntos.




lunes, 5 de enero de 2015

A los ojos

Esa vez que me miró convencido,
esa tarde lo vi en su mirada.
Venía directo a besarme.
Quería besarlo también.
Una milésima de segundo, donde las miradas nos encontraron queriéndonos, deseándonos.
Y de golpe, la realidad. Como cuando despertas de una pesadilla.
Medio asustados, todos alrededor mirando.
Él hizo un chiste sobre la situación y nadie sospechó nada.

Pero yo sé que él quería, como quería yo.

lunes, 22 de diciembre de 2014

La capital, el capital.

El viernes salimos. Caminábamos por el centro camino al teatro y le pedí que se detuviera  un instante y que intentara sentirse extranjero por un rato. Que tratara de mirar todo como si nunca lo hubiese visto.
Coincidimos en que es hermosa la ciudad en la que vivimos. Que de noche las luces de los carteles, edificios, autos forman un paisaje imponente.

Sin embargo, ¿cuánto me puede durar?

Estamos a 22 de diciembre. La calle es un caos, la gente está en caos. Corriendo, gastando guita a mansalva, como si fuera la última navidad de sus vidas.

Están todos en la calle y a mi me desespera.
No los soporto. No te digo que los odio, bah... puede ser.

Ahora vendo 45 horas de mi vida por semana  a una nueva empresa. No puedo quejarme demasiado ya que, por ejemplo, tengo tiempo de escribir en el blog... Pero me cuestiono aún las mismas cosas. Y ya no tanto para afuera, comprendo que son elecciones.. Para dejar de quejarse, hay que tener en claro qué se quiere.

Si sabes hacia donde vas, valdrá la pena.

martes, 4 de noviembre de 2014